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Alexandre-Stanislas Wimpffen (*): El mercader y ladrón metafísico (1)

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El ladino mercader, que sabe sobrada metafísica como para ignorar que el deudor no contradice jamás a su acreedor, pone él mismo precio a las mercancías que quiere a cambio, adquiriendo sobre la colonia lo que puede ser denominado, sin genero de dudas, Dominio Real. En apoyo de esa primera herramienta de opresión el comercio agrega otras tres: el derecho de suministrar únicamente las colonias, el de exportar los productos y, finalmente, una ley que niega a los habitantes la facultad de manufacturar el algodón, con el objeto de mantenerlo en la necesidad de comprar a precio extravagante telas que se han tenido buen cuidado de escoger las de mas mala calidad para acelerar su consumo pues todo no consiste en vender ni en vender caro; quien se obstinara en llevar a cabo tal tarea sería tomado por tonto de remate. El comerciante nato debe, en lo posible, vender ínfima calidad para poder hacerlo mas periódicamente. Y si, el comercio en general levantaría una estatua de oro, que rivalizaría con la del coloso de Rodas, a quien consiguiera hallar el arte de componer telas de cristal y paños de porcelana. 

El comercio es el verdadero propietario de esta tierra. Los colonos no son mas que arrendatarios.

...

Se ha dicho antes que yo: 

-El destino de las colonias es ser juguete de los caprichos, pasto de las necesidades, presa de la avidez de la metrópolis, de su fisco, de sus arrendadores de contribuciones, de sus mercaderes, de sus acreditados intrigantes.

-¡He aquí un colono!: -decía el otro día a un capitán mercader- despues de pagaros os sigue debiendo una suma importante. ¿Cómo os habéis atrevido a otorgarle un nuevo crédito?

-¡Ah, ojalá que no se libere! -me contestó el comerciante- No veis que la indulgencia que uso con él por lo que debe, me asegura su cosecha del año que viene, y además al precio que a mi me de la gana?

__________
(*)Alexandre-Stanislas baron Wimpffen. Carta de Jacmel (2) fechada en abril de 1781. Texto citado por Albert Savine en su obra 'Santo Domingo en vísperas de la revolución' (Recuerdos del barón de Wimpffen) Edita Louis Michaud, París, 1911 

(1) Título nuestro 

(2) Ciudad de Haití. http://es.wikipedia.org/wiki/Jacmel

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