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Amigo Zamorano: En el confín de las arenas

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Fue allá, en el confín de las arenas, donde yacía el espíritu de la nostalgia, cuando un dios humeante la entregó a las cenizas del recuerdo...

Venganza fue de una mujer que no soportó la ausencia de la patria, el duro y frío vacío de su vientre, en esta soledad desierta del destierro

Todo sucedió, precisamente a mediodía, cuando una legión de saltamontes cosquilleaba nostalgias en su sexo ardiente e infecundo...

Cuando el abismo la hunde en el tibio barro fecundo, y yace sin control, con el espíritu del dios humeante, cerca del fuego esteril del olvido

--¡Ay!... que le castren los ovarios que adornan su vientre en una operación de crueldad y de belleza, bajo el batir del párpado desarmado!

--¡Ah!... se me olvidaba: luego... pero mas tarde... sin pausas y sin prisas, pero sin consideración alguna, que se le lance al fuego purificador!

Fue allá, en los confines de las arenas, donde se odia la dulzura de oro del sol, pues solo hay llama para elevar el canto odioso y repugnante

Allá donde ese párpado se escandaliza, cuando se hunde en el barro tibio y creador, yace ella sin control con el espíritu del dios humeante...
La Nada

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