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Eloy Martín: Los sones negros del flamenco -y VI-

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y VI. Negros y gitanos 

El éxito de tales cantes, bailes y ritmos fue de extraordinaria importancia para la música andaluza, ya que favoreció que estos elementos africanos y afroamericanos pudieran entrar a formar parte de lo que en breve llegaría a ser conocido como flamenco. La revitalización del gusto por la música con elementos africanos y afroamericanos se produjo cuando escaseaban sus intérpretes en los escenarios profesionales y en los espacios de sociabilidad populares. Todo parece indicar que los gitanos supieron llenar el vacío creado y apoderarse lenta, pero claramente, de esta música. En efecto, los gitanos cumplieron una importantísima labor al incorporar a su repertorio musical buena parte de los bailes y cantes de origen africano, ya fuesen los que llegaron directamente de África, ya fuesen los que llegaron posteriormente vía América. El trabajo de demostrar la anterior hipótesis está por hacer, aunque se pueden aducir algunos argumentos que apuntarían en la citada dirección: 

* La condición de comunidad marginal y marginada compartida por negros y gitanos en el periodo citado. 

* El hecho sabido de que los gitanos acogieran a no pocos desertores de la España oficial (entre ellos negros esclavos o libertos) a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, lo que debió de favorecer la mezcla de músicas. 

* La proverbial afición y la habilidad que negros y gitanos poseen en el terreno musical. * La incorporación musical de los gitanos a las fiestas religiosas, camino recorrido con anterioridad por los negros. 

* El hecho de que los gitanos también fueran representados en los escenarios al modo como lo fueron los negros. En la "Mojiganga de la gitanada", de 1670, intervenían dos negrillos que cantaban el estribillo del Gurrumé. * El infructuoso intento llevado a cabo desde el poder de atenuar la presencia en escenarios y fiestas populares, como lo demuestra la Real Cédula de 1633 al disponer "que ni en danzas ni en otro acto alguno se permita acción ni representación, traje, ni nombre de gitanos pena de dos años de destierro y de 50.000 maravedíes". 

* La constatación de que, por fortuna, los bailes y cantes de los gitanos ganaron el territorio de las tabernas, de las plazas y de las calles. En definitiva, todo parece indicar que los gitanos fueron incorporando a su acervo musical cantes, bailes y ritmos africanos y afroamericanos. En los siglos XVI y XVII lo hicieron con los aportados por los esclavos traídos a la península, y en los siglos XVIII y XIX con los sones afroamericanos llegados del Nuevo Mundo. Su labor permitió que la herencia musical de los esclavos negros en España (rejuvenecida posteriormente por la música afroamericana), no se perdiera totalmente, en especial en Andalucía. Los gitanos se apropiaron del cumbé, baile que aparecen ejecutando en la pieza "El tutor embustero".

También incluyeron en su reperto­rio el Mandingoy, como lo demuestra el caso de la nieta de Balthasar Montes, que en 1746 bailó el "Maguindoi". O el que un poco más tarde, en 1776, un viajero extranjero por la España diecio­chesca, Henry Swimburne, anotó que los gitanos de Cádiz se dedicaban "a bailar un baile indecente que se llamaba Mandingoy", que posteriormente vuelve a aparecer en la pieza "Los gitanos tragedistas". En 1827 se representó en los escenarios barceloneses el "gitano baile, nominado el zarambeque o cachucha". Más importancia tiene el que los gitanos se hicieran con el dominio de los tangos, tal como ponen de manifiesto las noticias comentadas con anterioridad. Estébanez Calderón captó plenamente la labor "blanqueadora" llevada a cabo por los gitanos, aunque no los citara directamente: "En vano es que de las Indias lleguen a Cádiz nuevos cantares y bailes de distinta, aunque siempre de sabrosa y lasciva prosapia; jamás se aclimatarán si antes, pasando por Sevilla, no dejan en vil sedimento lo demasiado torpe y lo muy fastidioso y monótono a fuerza de ser exagerado. Saliendo un baile de la escuela de Sevilla, como de un crisol, puro y vestido a la andaluza, pronto se deja conocer, y es admitido desde Tarifa a Almería, y desde Córdoba a Málaga y Ronda". De confirmarse el hecho al que apuntan los testimonios anteriores, a los gitanos les cabría el indudable honor de haber conservado para la posteridad parte del acervo cultural de los distintos colectivos marginados por la sociedad española a lo largo de los siglos (negros, moriscos, etc.). Quizás sea esta la vía para explicar el surgimiento del flamenco, su jondura y su enorme variedad. 

Eloy Martín Corrales. 

Profesor de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. 

Tomado de la red, no sé de donde, hace tiempo. Mirado ahora todo me remite a 'La Factoría' sin encontrar el artículo completo.

http://www.revistalafactoria.eu/restrict.php?tipo=articulo&id=157


 

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