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Relato en El blog de MarPita

25/05/2012

El revolver y la Gallina de Los Huevos de Oro

Castilla, en el corazón de las españas, está encumbrada por multitud de montes que se llaman oteros. Hay muchísimos. Pero El Otero, por antonomasia, se halla en la provincia de Zamora (España) en la raya entre los términos municipales de Fuentespreadas y Santa Clara de Avedillo. Para ser mas preciso, y para que no se enfaden los vecinos de Avedillo, diré que no está en...

16/04/2012

José Mª Amigo: El tesoro

 Le apareció de improviso. Lo mira una y otra vez incrédulo. Luego mira a su padre convencido de lo que está pensando. Él es el autor de este hallazgo. Su padre. Eso piensa. Se acuerda de ayer mismo, por la noche, al amor de la lumbre, cuando, con una orden, como un mago, hizo bajar de la campana de la cocina un bulto que contenía regalos. Entre ellos el cuento de la ...

24/06/2011

José Mª Amigo Zamorano: El ojo geométrico

 

Después de un año de paro, tras haber sido encargado en una empresa ladrillera durante casi 20 maños ininterrumpidos, Abel Leizarán volvía a trabajar. Un contrato de 6 meses para el ayuntamiento de su pueblo. Pero, menos es nada.

Así que lo llevó el Encargado de Obras del Ayuntamiento a esa calle donde está ahora y le dijo:

-Rellenas la zanja y luego colocas los cantos y piedras, de ese...

13/04/2011

Fuego contra la impotencia del poema

 

Primero 'rito, luego la medida contra la impotencia del poema'. ¿He dicho en primer término el rito? -prosiguió interrogándose- Pues si, es necesario para la terminación victoriosa de la tarea. Ponemos en la mesa cuaderno, tabaco, cenicero y mechero; abrimos el cuaderno, cogemos la pluma y vamos escribiendo uno por uno los elementos del poema que queremos resaltar: banqueros, grandes...

7/04/2011

Iswe Letu: El rito y la medida

 

Debe seguirse el rito y la medida contra la impaciencia del poema. la idea mas desnuda que una espada en el juego de las facciones porque algunas veces se nos agrega un bien y un mal se incorpora llevando ese pesar sobre nuestros brazos la mayor desesperación así a una alborada justa que daba alas de inspiración a la esperanza se suceden tinieblas de calabozo sobre el frío comercio de...

4/04/2011

Iswe Letu: Congregadores

 

Unas preguntas tengo que formularos, a vosotros, los líderes del mundo que reunís a jefes o amos bajo amplios pabellones: ¿conocéis acaso las dolorosas incubaciones de las revueltas? ¿o tal vez el trabajo de los herreros enredando entre fuegos? No. De eso no sabéis nada.  Ni del avance inexorable y silencioso de las selvas en marcha. Agrupadores de caudillos o dirigentes bajo vastos...

30/06/2010

Ay qué joder con el Jesús del Gran Poder

 

¡Ay qué joder, ay que joder, el poder... de la memez! Le arrancaron el brazo, de cuajo, ¡ay qué dolor! ¡ay qué dolor que de cuajo el brazo le amputaron a Jesús del Gran Poder! Y prensa, radio y televisión, todos a mano, lo destacaron en primer plano. ¡Ay qué joder! ¡Ay qué joder! el poder de trascender que tiene este señor Jesús del Gran Poder, al que de cuajo le segaron el brazo. Las...

2/03/2010

Sir Henry Stanley: La Malaria, esa fiebre africana

Sir Henry Stanley en su obra 'Buscando al Doctor Livingstone' dice sobre la malaria más o menos lo siguiente:

La malaria no es solo una enfermedad. Tiene además sus monstruos. Monstruos que se van acercando amenazadores. Se siente venir su horrible y abrasador aliento sin poder hacer nada por detenerlo. Sé de lo que hablo.

El 29 de septiembre de 1871, después de una caminata de cerca de...

14/11/2009

Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -y 10- (*)

10º. Y las cosas se torcieron

Silja había oído asustada esta conversación. Habían apenas andado trescientos metros. La muchacha cogió las riendas y detuvo al caballo, diciendo que necesitaba con urgencia decir algo al capitán. Corrió hasta el cuartel, encontró a éste y le habló muy excitada:

-No quiero acompañar a los soldados a donde se encuentra Teliniemi si usted no viene y si no me jura...

13/11/2009

Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -9- (*)

9º. Silja se confiesa

Kierikka subió solo a su trineo; Silja y el capitán le precedían a pie. Tímida y vacilante, Silja contó entonces al capitán todo lo que sabía de Teliniemi, de su hogar y de su manera de ser, y aseguró que no había participado en el asesinato de Kurkela. Pidió al capitán que hiciera lo posible para que Teliniemi pudiese salir sin temor del escondite que ella conocía.

El...