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José Mª Amigo Zamorano: convidado de honor a los 50 años de independencia africana

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Novela: A Guest of Honor (Un Convidado de Honor)

Autora. Nadine Gordimer

Año: 1970

Este año se cumplen 50 años de la independencia de numerosos paises africanos (Benín, Camerún, Togo, Madagascar, los dos Congos, Somalia, Níger, Burkina Fasso, Chad, Costa de Marfil, República Centroafricana, Gabón, Nigeria, Mali, Mauritania, Senegal) de las potencias coloniales. Y se están celebrando congresos, simposium, conferencias... eventos de todo tipo... por el mundo. Efectivamente, en 1960 del siglo pasado el poder político pasó a manos de los naturales, de los aborígenes, de esos paises (Antes ya lo eran Etiopía -primero imperio desde el siglo X a.C., y república desde 1974- que nunca fue colonia; Liberia -creada por esclavos libertos en 1847- que tampoco colonizada; la Unión Sudafricana -fundada en 1910- aunque hasta 1991 estuvo bajo el régimen del apartheid; Ghana, con Kwame Nkrumah independizada en 1957, y Guinea, con Sekou Touré  que logró su independencia en 1958) Pero... ¿en verdad cambió la política?... ¿Cambió la economía?... ¿Fue una revolución?... ¿O solo cambió el color de la piel de los protagonistas? 

Dice Mauricio David Idrimi: "Pasaron 50 años y los sueños de independencia real y digna parecen haberse esfumado para seguir esclavizando a la patria de la humanidad. Porque África es cuna de la historia humana, todos los seres humanos de este planeta castigado son hijos de África. Todos somos africanos." Eso escribe en un artículo reciente. 

Y nosotros que, por el hecho de ser humanos, también nos consideramos un poco africanos, queremos ver de cerca lo que representó para los pueblos africanos esas independencias. De modo que hemos sido invitados de honor releyendo la novela de Nadine Gordimer 'Un convidado de honor', escrita en 1970. Es decir con el conocimiento que dan 10 años de independencia de todos esos países. Y también con la limitación que proporcionan esos 10 años.

La premio Nobel sudafricana muy ligada a los movimientos independentistas de Sudafrica y muy atenta a la evolución de esos paises se imagina una independencia, la marcha de una de esas independencias, en las observaciones de un blanco que, habiéndose comprometido con el movimiento de liberación de ese país y expulsado del mismo por su militancia anticolonial, regresa al país africano, como convidado de honor, y con derecho propio, a la celebración de su independencia y a involucrarse en el desarrolo de la misma. Es el mismo presidente de esa nueva república, del que había sido camarada de partido y amigo personal quien le empuja a unirse al pueblo y permenacer en el país como uno más.

La novela consta de seis partes en las que la novelista va mostrándole al personaje, y mostrándonos a los lectores, aspectos parciales de una realidad de la que el personaje y los lectores van sacando conclusiones.

Ya en la primera parte tras la fachada heterogénea, ruidosa y multicolor de la fiesta, de los discursos, ágapes y fuegos de artificio se resalta la ausencia de alto dirigente entre los invitados en las francachelas y en la nómina de ministrables. El final de esta parte se cierra con la entrevista del personaje con el presidente del gobierno en el que se muestran al desnudo las diferencias entre esos dirigentes.

A partir de ahí la novela va ascendiendo paulatinamente en intensidad con la marcha del personaje a una región del país para hacer un estudio sobre el terreno para un plan de educación.

La realidad se le va mostrando meridianamente clara: miseria, pobreza, bajos salarios, explotación, corrupción, diferencias tribales, dependencia de las empresas extranjeras; africanización de cuadros, si, pero la misma política en beneficio del capital imperialista, es decir: una élite africana mimetizadora de occidentalismo y enriquecida para servir al capital foráneo, con altos salarios; capital que, ante las huelgas de los trabajadores, tiene un ejército de mercenarios con el que aplastar a obreros y campesinos; mercenarios que ofrece al estado para casos de necesidad.

El personaje observa que ante esa realidad no se reacciona sino que se hace caso omiso; de modo que se entrevista con el dirigente que no ha acudido a las celebraciones y poco a poco se va decantando por su posición política que, estima, más acorde con una independencia real y no ficticia o formal (1) como la que representa el actual presidente. 

Por fin, tras la celebración del congreso del partido gubernamental en las que las ponencias más combatidas son derrotadas y se aprueba la designación del secretario general de los sindicatos por el presidente y la consiguiente transformación de estos en herramientas gubernamentales casi como fuerzas fascistas, comienza un  periodo de protestas de los trabajadores con enfrentamientos con la policía, el ejército, las juventudes del partido y las tropas mercenarias de las empresas, el levantamiento de barricadas, ataques racistas a hindues, asesinatos, quemas de casas...,  el personaje es asesinado y el presidente pide tropas a la antigua potencia colonial. 

Naturalmente la escritora intercala todo esto (experiencia de dirigentes africanos como Franz Fanon, Nkrumah, Seku Ture, Nyerere... política, ideología, táctica sindical, reuniones congresuales, discursos...) magistralmente con el discurrir cotidiano de trabajo, labores de casa, amorios, fiestas, bailes, cotilleos, árboles, insectos, lluvias, sequias, incomprensión de generaciones, sexo... Porque, claro está, es una novela que quiere abarcar toda la realidad y no solo una parte.

Al terminar las más de 500 páginas creemos haber sido testigos de honor y atisbado el devenir de los 50 años de independencia.

Y para terminar y para mayor desgracia de África, el ya citado más arriba, Mauricio David Idrimi, añade: "Junto al hambre, las guerras civiles, los genocidios, los conflictos internos y étnicos, las dictaduras pretorianas, el empobrecimiento, las desigualdades socioeconómicas dentro de los países, del saqueo de los recursos naturales por las multinacionales, los niños soldados, el SIDA, la deuda externa también es un flagelo para África."

__________

(1) Ese lider en una de sus entrevistas le dice al personaje de la novela lo siguiente:

"En la Cámara de Jefes, Kayira, ese vejestorio forajido, todavía ocupa su sitio en ella; ese criminal que había ultrajado a una niña y había contestado a un juez que, como era jefe, tenía todo el derecho a hacerlo. Recuerda que esos viejos analfabetos tenían que ser privados de sus 'derechos', de sus privilegios parasitarios y solamente depender de sus méritos; ¡ya!, pues, ¿has escuchado algo sobre quitar la Cámara de Jefes? No. Al contrario, se ha dicho que la Cámara será aumentada para que esos jefazos gordinflones, con sus galas azules, puedan estar opíparamente. Y ya sabes hasta la pintarán. La hermosearán. Mweta (2) aun se refiere a la obligación de arrojar de la memoria las diferencias tribales -es un matiz del presente que esconde nuestro objetivo fundacional de abolir el tribalismo; porque, claro, esos vejestorios gordinflones se revolverían alarmados- mientras él, Mweta, se halla en el lugar presidencial. A Mweta le encanta decir discursos de los tiempos de antaño maricastaño en los que nosotros no teníamos mas que un pantalón. Pero no dice que entonces nosotros teníamos claro lo que íbamos a hacer: cambiar de arriba a abajo esta tierra: tirar lo viejo como se tira de un puntapié un hormiguero y hacer un nuevo país para los que caminan ignorando a donde se dirigen...

Sé que dentro de un par de años la mano de obra, hasta el nivel de encargado de mina, será africanizada... ¿Vamos a ocupar los sillones de los blancos que se fueron y a continuar ganando dividendos para ellos cuando regresen a su país para retirarse? ¿Era esta la idea?... ¿De qué nos ha servido todo lo que planeamos antaño si va acabar como esto? Maneja a los ingleses y a los yanquis como si fueran de cristal, ya que necesitamos dinero.  Pero si uno continúa buscándolo en el mismo sitio que antes, lo tendrá bajo las mismas condiciones. Esto puede entenderlo hasta un niño. Y, por supuesto, los benerficios irán unidos a su economía, no a la nuestra. ¿Qué es ese programa de azúcar del que tantísimo se nos dice? Ellos obtiene azúcar a un precio preferente, cuando nosotros podríamos sembrar  arroz y lograr un precio mejor en el mercado libre. Por otra parte, estamos exportando hierro al precio que ellos ponen y compramos su acero al precio que ellos quieren. Y vendemos nuestro algodón y compramos sus telas; los checoslovacos nos ofrecieron ayuda técnica para montar una fábrica textil, pero el brutal empréstito que logró de los japoneses para desmotadora del algodón estipula que éstos se quedan con la cosecha. Por lo que nos hallamos en el punto del que partimos. Usando las telas que ellos fabrican y vuelven a vendernos. Hubiésemos podido obtener lo mismo que obtuvo Nyerere: una fábraca textil montada por los chinos, todos los conocimientos necesarios, y todo ello financiado en condiciones liberales. Hay algo que le da miedo. Por lo que parece, quiere jugar solamente con el demonio que conoce de siempre. Y es que poco más que un par de grandes propósitos que no han salido apenas del pensamiento y dos nuevos y malísimos contratos para la ampliación de la industria existente, por ejemplo el pacto con los concesionarios de las pesquerías, la cosa más inutil de este orbe, una desgracia... además de estó, ¿qué hay? ¿La planta embotelladora de Coca-Cola y una fábrica para meter transistores alemanes en recipientes de plásticos, ya que nuestra mano de obra es más barata que en Europa y ellos extraen la mayor tajada al ser nosotros los que compramos las radios? ¿Es que sólo educaremos a nuestros compatriotas para que necesiten las cosas que ellos venden? ¡Dios mío!, ¿¡vamos a pasar solo de la exportación de materias primas al embotellado, sin jamás fabricar nada nosotros!?

-Es un principio lento, si.

-¡Un principio! ¿Y a dónde nos encamina? -Shinza (3) se paró, como si esperara a que el eco desapareciese- No es, ni por lo más remoto, el principio que planeamos. ¿¡Se te ha olvidado?! Has olvidado lo que pretendíamos hacer. Lo que prometimos. Políticos de la selva, grandes promesas. Y, ya ves, a embotellar bebidas refrescantes mientras relucen sus camisas con emblemas de libertad -prorrumpió en una risotada-. ¿No es  como para sentarse y echarse a llorar? -le interrogó-. James (4), ¿no te entran ganas de aullar como perro hambriento? "

(2) Mweta, nombre del presidente del gobierno en la novela

(3) Shinza, nombre del dirigentes revolucionario ausente en las celebraciones de la independencia

(4) James es el personaje principal de la novela 

 

José Mª Amigo Zamorano: convidados de honor a los 50 años de independencia africana 
Novela: A Guest of Honor (Un Convidado de Honor)
Autora. Nadine Gordimer
Año: 1970
Este año se cumplen 50 años de la independencia de numerosos paises africanos (Benín, Camerún, Togo, Madagascar, los dos Congos, Somalia, Níger, Burkina Fasso, Chad, Costa de Marfil, República Centroafricana, Gabón, Nigeria, Mali  Mauritania, Senegal) de las potencias coloniales. Y se están celebrando congresos, simposium, conferencias... eventos de todo tipo... por el mundo. Efectivamente, en 1960 del siglo pasado el poder político pasó a manos de los naturales, de los aborígenes de esos paises (Antes ya lo eran Etiopía -primero imperio desde el siglo X a.C., y república desde 1974- que nunca fue colonia; Liberia -creada por esclavos libertos en 1847- que tampoco colonizada; la Unión Sudafricana -fundada en 1910- aunque hasta 1991 estuvo bajo el régimen del apartheid; Ghana, con Kwame Nkrumah independizada en 1957, y Guinea, con Sekou Touré  que logró su independencia en 1958) Pero... ¿en verdad cambió la política?... ¿Cambió la economía?... ¿Fue una revolución?... ¿O solo cambió el color de la piel de los protagonistas? 
Dice Mauricio David Idrimi: "Pasaron 50 años y los sueños de independencia real y digna parecen haberse esfumado para seguir esclavizando a la patria de la humanidad. Porque África es cuna de la historia humana, todos los seres humanos de este planeta castigado son hijos de África. Todos somos africanos." Eso escribe en un artículo reciente. 
Y nosotros que, por el hecho de ser humanos, también nos consideramos un poco africanos, queremos ver de cerca lo que representó para los pueblos africanos esas independencias. De modo que hemos sido invitados de honor releyendo la novela de Nadine Gordimer 'Un convidado de honor', escrita en 1970. Es decir con el conocimiento que dan 10 años de independencia de todos esos países. Y también con la limitación que proporcionan esos 10 años.
La premio Nobel sudafricana muy ligada a los movimientos independentistas de Sudafrica y muy atenta a la evolución de esos paises se imagina una independencia, la marcha de una de esas independencias, en las observaciones de un blanco que, habiéndose comprometido con el movimiento de liberación de ese país y expulsado del mismo por su militancia anticolonial, regresa al país africano, como convidado de honor, y con derecho propio, a la celebración de su independencia y a involucrarse en el desarrolo de la misma. Es el mismo presidente de esa nueva república, del que había sido camarada de partido y amigo personal quien le empuja a unirse al pueblo y permenacer en el país como uno más.
La novela consta de seis partes en las que la novelista va mostrándole al personaje, y mostrándonos a los lectores, aspectos parciales de una realidad de la que el personaje y los lectores van sacando conclusiones.
Ya en la primera parte tras la fachada heterogénea, ruidosa y multicolor de la fiesta, de los discursos, ágapes y fuegos de artificio se resalta la ausencia de alto dirigente entre los invitados en las francachelas y en la nómina de ministrables. El final de esta parte se cierra con la entrevista del personaje con el presidente del gobierno en el que se muestran al desnudo las diferencias entre esos dirigentes.
A partir de ahí la novela va ascendiendo paulatinamente en intensidad con la marcha del personaje a una región del país para hacer un estudio sobre el terreno para un plan de educación.
La realidad se le va mostrando meridianamente clara: miseria, pobreza, bajos salarios, explotación, corrupción, diferencias tribales, dependencia de las empresas extranjeras; africanización de cuadros, si, pero la misma política en beneficio del capital imperialista, es decir: una élite africana mimetizadora de occidentalismo y enriquecida para servir al capital foráneo, con altos salarios; capital que, ante las huelgas de los trabajadores, tiene un ejército de mercenarios con el que aplastar a obreros y campesinos; mercenarios que ofrece al estado para casos de necesidad.
El personaje observa que ante esa realidad no se reacciona sino que se hace caso omiso; de modo que se entrevista con el dirigente que no ha acudido a las celebraciones y poco a poco se va decantando por su posición política que, estima, más acorde con una independencia real y no ficticia o formal (1) como la que representa el actual presidente. 
Por fin, tras la celebración del congreso del partido gubernamental en las que las ponencias más combatidas son derrotadas y se aprueba la designación del secretario general de los sindicatos por el presidente y la consiguiente transformación de estos en herramientas gubernamentales casi como fuerzas fascistas, comienza un  periodo de protestas de los trabajadores con enfrentamientos con la policía, el ejército, las juventudes del partido y las tropas mercenarias de las empresas, el levantamiento de barricadas, ataques racistas a hindues, asesinatos, quemas de casas...,  el personaje es asesinado y el presidente pide tropas a la antigua potencia colonial. 
Naturalmente la escritora intercala todo esto (experiencia de dirigentes africanos como Franz Fanon, Nkrumah, Seku Ture, Nyerere... política, ideología, táctica sindical, reuniones congresuales, discursos...) magistralmente con el discurrir cotidiano de trabajo, labores de casa, amorios, fiestas, bailes, cotilleos, árboles, insectos, lluvias, sequias, incomprensión de generaciones, sexo... Porque, claro está, es una novela que quiere abarcar toda la realidad y no solo una parte.
Al terminar las más de 500 páginas creemos haber sido testigos de honor y atisbado el devenir de los 50 años de independencia.
Y para terminar y para mayor desgracia de África, el ya citado más arriba, Mauricio David Idrimi, añade: "Junto al hambre, las guerras civiles, los genocidios, los conflictos internos y étnicos, las dictaduras pretorianas, el empobrecimiento, las desigualdades socioeconómicas dentro de los países, del saqueo de los recursos naturales por las multinacionales, los niños soldados, el SIDA, la deuda externa también es un flagelo para África."
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(1) Ese lider en una de sus entrevistas le dice al personaje de la novela lo siguiente:
"En la Cámara de Jefes, Kayira, ese vejestorio forajido, todavía ocupa su sitio en ella; ese criminal que había ultrajado a una niña y había contestado a un juez que, como era jefe, tenía todo el derecho a hacerlo. Recuerda que esos viejos analfabetos tenían que ser privados de sus 'derechos', de sus privilegios parasitarios y solamente depender de sus méritos; ¡ya!, pues, ¿has escuchado algo sobre quitar la Cámara de Jefes? No. Al contrario, se ha dicho que la Cámara será aumentada para que esos jefazos gordinflones, con sus galas azules, puedan estar opíparamente. Y ya sabes hasta la pintarán. La hermosearán. Mweta (2) aun se refiere a la obligación de arrojar de la memoria las diferencias tribales -es un matiz del presente que esconde nuestro objetivo fundacional de abolir el tribalismo; porque, claro, esos vejestorios gordinflones se revolverían alarmados- mientras él, Mweta, se halla en el lugar presidencial. A Mweta le encanta decir discursos de los tiempos de antaño maricastaño en los que nosotros no teníamos mas que un pantalón. Pero no dice que entonces nosotros teníamos claro lo que íbamos a hacer: cambiar de arriba a abajo esta tierra: tirar lo viejo como se tira de un puntapié un hormiguero y hacer un nuevo país para los que caminan ignorando a donde se dirigen...
Sé que dentro de un par de años la mano de obra, hasta el nivel de encargado de mina, será africanizada... ¿Vamos a ocupar los sillones de los blancos que se fueron y a continuar ganando dividendos para ellos cuando regresen a su país para retirarse? ¿Era esta la idea?... ¿De qué nos ha servido todo lo que planeamos antaño si va acabar como esto? Maneja a los ingleses y a los yanquis como si fueran de cristal, ya que necesitamos dinero.  Pero si uno continúa buscándolo en el mismo sitio que antes, lo tendrá bajo las mismas condiciones. Esto puede entenderlo hasta un niño. Y, por supuesto, los benerficios irán unidos a su economía, no a la nuestra. ¿Qué es ese programa de azúcar del que tantísimo se nos dice? Ellos obtiene azúcar a un precio preferente, cuando nosotros podríamos sembrar  arroz y lograr un precio mejor en el mercado libre. Por otra parte, estamos exportando hierro al precio que ellos ponen y compramos su acero al precio que ellos quieren. Y vendemos nuestro algodón y compramos sus telas; los checoslovacos nos ofrecieron ayuda técnica para montar una fábrica textil, pero el brutal empréstito que logró de los japoneses para desmotadora del algodón estipula que éstos se quedan con la cosecha. Por lo que nos hallamos en el punto del que partimos. Usando las telas que ellos fabrican y vuelven a vendernos. Hubiésemos podido obtener lo mismo que obtuvo Nyerere: una fábraca textil montada por los chinos, todos los conocimientos necesarios, y todo ello financiado en condiciones liberales. Hay algo que le da miedo. Por lo que parece, quiere jugar solamente con el demonio que conoce de siempre. Y es que poco más que un par de grandes propósitos que no han salido apenas del pensamiento y dos nuevos y malísimos contratos para la ampliación de la industria existente, por ejemplo el pacto con los concesionarios de las pesquerías, la cosa más inutil de este orbe, una desgracia... además de estó, ¿qué hay? ¿La planta embotelladora de Coca-Cola y una fábrica para meter transistores alemanes en recipientes de plásticos, ya que nuestra mano de obra es más barata que en Europa y ellos extraen la mayor tajada al ser nosotros los que compramos las radios? ¿Es que sólo educaremos a nuestros compatriotas para que necesiten las cosas que ellos venden? ¡Dios mío!, ¿¡vamos a pasar solo de la exportación de materias primas al embotellado, sin jamás fabricar nada nosotros!?
-Es un principio lento, si.
-¡Un principio! ¿Y a dónde nos encamina? -Shinza (3) se paró, como si esperara a que el eco desapareciese- No es, ni por lo más remoto, el principio que planeamos. ¿¡Se te ha olvidado?! Has olvidado lo que pretendíamos hacer. Lo que prometimos. Políticos de la selva, grandes promesas. Y, ya ves, a embotellar bebidas refrescantes mientras relucen sus camisas con emblemas de libertad -prorrumpió en una risotada-. ¿No es  como para sentarse y echarse a llorar? -le interrogó-. James (4), ¿no te entran ganas de aullar como perro hambriento? "
(2) Mweta, nombre del presidente del gobierno en la novela
(3) Shinza, nombre del dirigentes revolucionario ausente en las celebraciones de la independencia
(4) James es el personaje principal de la novela 

 

 

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