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Matala Mukadi Tshiatakumba: ADDENDUM

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Matala Mukadi Tshiatakumba

"Pero su muerte es algo más que una triste anécdota. Es una luz que ilumina el oscuro tiempo en que vivimos, la miserable época que vivimos"

Washington Delgado

A la memoria de Javier Héraud, el poeta asesinado

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"Allí, en Cuzco, el templo del sol, aún reta a los traidores.

Aquel día, el cóndor, arrogante y burlón, se derrumbó sobre la cordillera de los Andes.

Un cóndor de alto copete, de los que saben fenecer con el grito tiritando árboles.

La tierra se entornó para el ave venerable. Cuando el ibis africano se enteró de esta tétrica noticia en la sierra donde también él libra su lucha, su meditación fue intensa y su vista se tornó hacia América Latina dolorida, la América Latina hundida en la bestialidad desde hace más de un siglo.

Aquel día, el cóndor, sarcástico y altivo, se lanzó sobre la cordillera de los Andes.

El viento que bate las alturas eterniza Tú recuerdo y su canto lastimero es el de las plañideras de pechos desnudos.

Oh, poeta heroico, un vástago del Congo y de África Te destaca al azar de las bibliotecas, en esa Europa que contempla nuestras heridas disfrutando, como antaño los emperadores en el Coliseo; en esa Europa digo, te conocí cansado de viento y sol; un otro yo hallé. Si, encontré un otro yo.

Aquel día, el cóndor, arrogante y burlón, se derrumbó sobre la cordillera de los Andes.

Cumplióse tu anhelo de expirar entre pájaros y árboles. Te extinguiste en el tiempo en que las plantas florecen, rodeado de pájaros y árboles en las riberas del río Madre de Dios, oh poeta profético, ¿tu creación primera no se rotuló 'El Río'?

Gloria a Ti que te negaste a ser un cancerbero de explotadores y cobardes. Sin embargo debías morir. Tú, grueso de pergaminos; Tú, maestro, para que tus discípulos, para que los campesinos, los obreros, los poetas, los escritores, miren, en ti, la tea que ilumina su espíritu y los mueva a la lucha.

Naciste, hijo del Perú, en 1942, año de mi nacimiento. Destinos convergentes. Nuestros gemidos fueron las balas de la protesta ante la miseria, la ignorancia de antaño que poderosos inoculan a los débiles. Guerrero Tú con las armas y la pluma. Nunca Te interrogaste por qué y por quién sacrificarte ya que Tu vida entera no era más que el rechazo de un orden repugnante.

Tu muerte es un hito futuro en la senda del triunfo;

Tú muerte originará en próximo futuro una calma en el alma del Indio en la meseta andina.

Allí, en Cuzco, el templo al sol, aún reta a los traidores.

Aquel día, el cóndor, arrogante y burlón, se derrumbó sobre la cordillera de los Andes.

Con su gastada quena el Indio salmodia el canto amargo de la insumisión.

Javier HERAUD, yo Te saludo tres años después del derramamiento de tu sangre, esa sangre que día y noche convoca al hombre de la Tricontinental a la Revolución. Ante tu nombre inclino espalda y pensamiento, niño precoz estabas en la edad en que la caña pide gotas de rocío. Insté a mi espíritu, mas ningún verso nació digo de grabar tu memoria.

Tú no estás olvidado porque mañana mismo en selvas, bosques y arboledas de mi país y de mi continente,

jóvenes de cespas cabelleras escandirán tu nombre:

Oh, Javier HERAUD, compañero de edad.

Eres un árbol que el relámpago en lugar de destruir plantó profundamente en tierra.

Y el río Madre de Dios arrastra aún la ira de un pueblo bastardeado.

Allí, en Cuzco, el templo al sol, aún reta a los traidores.

Aquel día, el cóndor, arrogante y burlón, se derrumbó sobre la cordillera de los Andes.

Era un cóndor de alto copete, de los que saben fenecer con el grito estremeciendo árboles.

Matala Mukadi Tshiakatumba

(VERSION LIBRE DE ADDENDUM de José Mª Amigo Zamorano)

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Comentarios Matala Mukadi Tshiatakumba: ADDENDUM

mijpp q chigopnad  es estop
angel maita angel maita 11/09/2012 a las 22:39

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