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No hay más que ver el poder... de la sandez

{
}

 

¡Ay qué joder! ¡Ay qué joder!  
No hay más que ver el poder de la fé. Inconmensurable. Ya sabéis el lío tremendo que se ha montado al haberle arrancado, de cuajo, un brazo, al Jesús del Gran Poder. 
¡Demos gracias porque al monigote no le rebanaron el cogote!
¡Ay qué joder! ¡Ay qué joder! 
No hay más que ver a la gente, allí presente. Increible. Cómo lloraba, jimoteaba, lagrimeaba, por el brazo, arrancado de cuajo, de la talla, de la imagen, de la fugura... 
¡Menos mal que no se la guadañaron por la cintura!
¡Ay qué joder! ¡Ay qué joder!  
No hay más que ver como la besan, a la talla de Juan de Mesa. Indescriptible. ¡A una escultura, una imagen, una figura, hecha de pura madera, manca, tullida, mutilada...!  
¡Dan un ósculo a la madera y al vecino una patada en el culo!
¡Ay qué joder! ¡Ay qué joder! 
No hay más que ver el inmenso poderío de la fe. Indubitable. Y sin embargo, ¡ah sin embargo!, seguimos pensando que es una solemne sandez, estupidez... 
¡Oh, santa estolidez! ¡Oh, beata credulidad! ... que, no obstante, hay que respetar... 
¡Ay qué joder! ¡Ay qué joder! 
¡Ay qué joder! ¡Ay qué joder!  
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No hay más que ver el poder de la fé. Inconmensurable. Ya sabéis el lío tremendo que se ha montado al haberle arrancado, de cuajo, un brazo, al Jesús del Gran Poder. 
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¡Demos gracias porque al monigote no le rebanaron el cogote!
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¡Ay qué joder! ¡Ay qué joder! 
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No hay más que ver a la gente, allí presente. Increible. Cómo lloraba, jimoteaba, lagrimeaba, por el brazo, arrancado de cuajo, de la talla, de la imagen, de la fugura... 
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¡Menos mal que no se la guadañaron por la cintura!
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¡Ay qué joder! ¡Ay qué joder!  
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No hay más que ver como la besan, a la talla de Juan de Mesa. Indescriptible. ¡A una escultura, una imagen, una figura, hecha de pura madera, manca, tullida, mutilada...!  
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¡Dan un ósculo a la madera y al vecino una patada en el culo!
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¡Ay qué joder! ¡Ay qué joder! 
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No hay más que ver el inmenso poderío de la fe. Indubitable. Y sin embargo, ¡ah sin embargo!, seguimos pensando que es una solemne sandez, estupidez... 
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¡Oh, santa estolidez! ¡Oh, beata credulidad! ... que, no obstante, hay que respetar... 
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¡Ay qué joder! ¡Ay qué joder! 

 

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